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La Fiera vuelve a su casa

Biografía Maximiliano RubénImage Rodríguez

Maxi Rodríguez es uno de esos jugadores que antes de criticarlos hay que conocer primero su historia. Es un producto genuino de Griffa, pero es la gran creación de su madre, quien lo crió sola, cerca del estadio de Newell’s, donde era su segunda casa. Maxi se se hizo como pudo, aunque Claudia fue madre y padre según cuenta él en la intimidad. Un par de meses antes del 2 de enero de 1981 el que debería haber ocupado el rol paterno se echó a la fuga, hasta el día de hoy que nadie sabe nada de quien debería haber ocupado ese lugar.

El apodo de Fiera está bien puesto, pero el de León mucho mejor, porque así fue en su vida. A los 31 años volvió a Newell’s, porque quiere criar a su hijo en Rosario y porque el Coloso Marcelo Bielsa es su casa. Allí comenzó su historia y en plenitud la quiere terminar. “El hijo pródigo vuelve a casa”, dijo el presidente de Newell’s, se había ido en el 2002.

Claudia, su mamá, la peleó siempre desde abajo, salía todos los días a hacerse una changa para llevarle el plato de comida a Maxi, mientras tanto él intentaba ser feliz, a su manera, en la casa de sus abuelos. Maxi hoy grita goles, pero en su momento, cuando todo era más difícil, la pelota fue una excusa para que el volante del seleccionado hoy sea feliz. Su abuelo, José Rodríguez, fue quien más le fomentó el amor por el fútbol y su pegada con el pie izquierdo, con el mismo que le hizo el gol a México en el mundial 2006.

“La fiera” debutó en la primera de Newell’s en 1999 jugó allí tres temporada. En el 2000 se fue a Oviedo, pero allí solo tuvo una presencia en cancha. Para jugar en Europa y consolidarse había que esperar, fue en el 2002, cuando se sumó al primer equipo del Espanyol. A mediados del 2005 pasó a ser uno de los referentes del Atlético Madrid, donde fue figura y llegó a ser capitán luego de la salida del Niño Torres. En el 2010 lo compró el Liverpool, que hoy lo despide en su página oficial con un: “Gracias por todo”.

Su ida a Europa lo hizo extrañar mucho a Rosario, y más allá de haberse ido a España con su novia, fue el Cholo Posse quien lo convenció de que no estaba solo y que había gente que estaba con él para acompañarlo. El dolor de Maxi no sé si era que estaba lejos de su ciudad, sino que extrañaba a su mamá y sus abuelos, porque a pesar de todo nunca se olvidó de los malos momentos que pasó. El día que le convirtió dos goles a Serbia y Montenegro guardó la camiseta para regalársela a su abuela, su madre no pudo terminar de ver el partido, la tuvieron que sacar de la tribuna por lo emocionada que estaba.

El amor de Maxi por Newell’s va más allá de todo, tal es así que no se pone una camiseta que convine el azul y el amarillo. Cuando el Atlético de Madrid jugaba con la camiseta alternativa el volante se ponía la de Newell’s abajo, es un leproso maniaco, un leproso de ley.

Los hinchas lo fueron a recibir a Ezeiza, hicieron un banderazo en su nombre, porque están todos ilusionados con el campeonato. No son conscientes del promedio, con el Tata y el León se abre una puerta, se convencieron de que pueden ser campeones.

En el primer amistoso que jugó el equipo rosarino desde la vuelta de Maxi Rodríguez fue triunfo por 1-0 para los de Martino, justamente con gol de Maxi, quien tiene un golpe en el hombro derecho pero igual será titular ante Independiente. Veremos si el hijo pródigo regresa con gloria a su ciudad natal.

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Categorías:Guillermo Ibarra
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