Archivo

Archive for the ‘Guillermo Ibarra’ Category

La Fiera vuelve a su casa

agosto 3, 2012 Deja un comentario

Biografía Maximiliano RubénImage Rodríguez

Maxi Rodríguez es uno de esos jugadores que antes de criticarlos hay que conocer primero su historia. Es un producto genuino de Griffa, pero es la gran creación de su madre, quien lo crió sola, cerca del estadio de Newell’s, donde era su segunda casa. Maxi se se hizo como pudo, aunque Claudia fue madre y padre según cuenta él en la intimidad. Un par de meses antes del 2 de enero de 1981 el que debería haber ocupado el rol paterno se echó a la fuga, hasta el día de hoy que nadie sabe nada de quien debería haber ocupado ese lugar.

El apodo de Fiera está bien puesto, pero el de León mucho mejor, porque así fue en su vida. A los 31 años volvió a Newell’s, porque quiere criar a su hijo en Rosario y porque el Coloso Marcelo Bielsa es su casa. Allí comenzó su historia y en plenitud la quiere terminar. “El hijo pródigo vuelve a casa”, dijo el presidente de Newell’s, se había ido en el 2002.

Claudia, su mamá, la peleó siempre desde abajo, salía todos los días a hacerse una changa para llevarle el plato de comida a Maxi, mientras tanto él intentaba ser feliz, a su manera, en la casa de sus abuelos. Maxi hoy grita goles, pero en su momento, cuando todo era más difícil, la pelota fue una excusa para que el volante del seleccionado hoy sea feliz. Su abuelo, José Rodríguez, fue quien más le fomentó el amor por el fútbol y su pegada con el pie izquierdo, con el mismo que le hizo el gol a México en el mundial 2006.

“La fiera” debutó en la primera de Newell’s en 1999 jugó allí tres temporada. En el 2000 se fue a Oviedo, pero allí solo tuvo una presencia en cancha. Para jugar en Europa y consolidarse había que esperar, fue en el 2002, cuando se sumó al primer equipo del Espanyol. A mediados del 2005 pasó a ser uno de los referentes del Atlético Madrid, donde fue figura y llegó a ser capitán luego de la salida del Niño Torres. En el 2010 lo compró el Liverpool, que hoy lo despide en su página oficial con un: “Gracias por todo”.

Su ida a Europa lo hizo extrañar mucho a Rosario, y más allá de haberse ido a España con su novia, fue el Cholo Posse quien lo convenció de que no estaba solo y que había gente que estaba con él para acompañarlo. El dolor de Maxi no sé si era que estaba lejos de su ciudad, sino que extrañaba a su mamá y sus abuelos, porque a pesar de todo nunca se olvidó de los malos momentos que pasó. El día que le convirtió dos goles a Serbia y Montenegro guardó la camiseta para regalársela a su abuela, su madre no pudo terminar de ver el partido, la tuvieron que sacar de la tribuna por lo emocionada que estaba.

El amor de Maxi por Newell’s va más allá de todo, tal es así que no se pone una camiseta que convine el azul y el amarillo. Cuando el Atlético de Madrid jugaba con la camiseta alternativa el volante se ponía la de Newell’s abajo, es un leproso maniaco, un leproso de ley.

Los hinchas lo fueron a recibir a Ezeiza, hicieron un banderazo en su nombre, porque están todos ilusionados con el campeonato. No son conscientes del promedio, con el Tata y el León se abre una puerta, se convencieron de que pueden ser campeones.

En el primer amistoso que jugó el equipo rosarino desde la vuelta de Maxi Rodríguez fue triunfo por 1-0 para los de Martino, justamente con gol de Maxi, quien tiene un golpe en el hombro derecho pero igual será titular ante Independiente. Veremos si el hijo pródigo regresa con gloria a su ciudad natal.

Anuncios
Categorías:Guillermo Ibarra

Juan Román Riquelme, el último diez

julio 26, 2012 1 comentario

Juan Román Riquelme no descubrió la Bombonera, pero un día de 1996 la Bombonera lo descubrió a él. Y se dejó pisar, igual que la pelota. Se entabló así un vínculo que se constituyó en una de esas noticias que dejan huella y dejan marca.

Juan Sasturain (Página 12).

Lo más curioso de Román, es que nació el 24 de junio de 1978, horas antes de que Argentina sea campeón del mundo, horas antes que Bertoni desate el delirio. Nació campeón, de la mano de sus padres, pero sintiendo de cerca al seleccionado de Menotti, con quien siempre se sintió identificado. El mayor de Diez hermanos, pero él fue el primero, el número uno.

Cuando era chico a Riquelme la madre lo lleva a catecismo y él se escapaba y se iba a jugar al potrero. Ese mismo chico prefería apoyar la oreja en una pelota número 5, en vez de en la almohada, cuando le tocaba dormir.

El momento más feliz de su vida fue cuando jugaba al fútbol en Campo de mayo, con la camiseta número 4, con su papa como técnico, por la cerveza o la gaseosa.

Papá, yo quiero dedicarme al fútbol”, le dijo a su padre en un charla de hombre a hombre después de que terminó la primaria. Cacho, su padre, lo entendió, con una condición, que se cuidara como un profesional desde el primer día. Desde ese momento la vida de Riquelme pasó a ser el fútbol, como se lo había prometido a su padre.

El primer ídolo de Román fue Ortega Sánchez, que jugó en Tigre, San Lorenzo y Racing. Iba siempre a verlo a la cancha del Matador de Victoria, de ahí viene su amor por “el Matador”.

Tenía dos horas de ida y dos de vuelta para ir a entrenar al Bajo Flores, donde lo hacían las inferiores de Argentinos. Se tomaba el tren y luego el 133. Era feliz cuando se podía colar, porque de esa manera se ahorraba dos pesos y podía compartir una gaseosa con los amigos.

Llegó a Boca y el 10 de noviembre de 1996 debutó en primera frente a Unión, con Carlos Salvador Bilardo como técnico. Nació una leyenda. Empezó la historia de amor, el Romance. Lo conocido.

Con Boca ganó diez títulos: cuatro Aperturas , uno Clausura, tres Libertadores, una Intercontinental y una Recopa. Tan grande es Juan Román Riquelme, que tiene una estatua de 220 centímetros en el Museo de Boca.

La primera pelea a la vista fue el 8 de noviembre del 2001, cuando le hizo “el Topo Gigio” a Mauricio Macri, presidente de la institución xeneize por esos días. Hasta la fecha dice que fue para Flopy, su hija. Ahí empezó el ida y vuelta: “Si Riquelme quiere ganar más que se vaya a Europa, no tengo relación con él”, aseveró el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que le dijo al país a través de los medios cuanto ganaba el diez. “Con Macri no tengo nada que hablar”, sentenció el máximo ídolo de La Boca.

Boca Juniors lo vendió al Barcelona en 13 millones de dólares en el 2002 y en el 2008 se lo compró al Villarreal en 15.Con Van Gall fue una presentación y despedida, aunque los diarios decía otra cosa: “Riquelme: por fin, haznos campeones”, pero el técnico cerró la historia con un:“No entra en mi esquema táctico”.

Es posible que Riquelme en cien años sonría lo mismo que Ronaldinho en una hora?”, sentenció Sport luego de la salida del diez, pero Iniesta lo defiende hasta el día de hoy: “Muchos dicen que Riquelme no triunfó acá, pero yo aprendí mucho de él”.

En medio de las críticas, Riquelme recibió dos llamados. Uno fue por teléfono, era Carlos Bianchi: “Román volvé a España, agarrá el Villarreal y llevalo a lo más alto. Demostrá que se equivocaron con vos”. El otro fue mediato lo diarios, el gran Jorge Valdano: “En un fútbol donde todos piensan en la meta, Román disfruta del camino”,

Arribó a Villarreal, con Marcelo Pellegrini como técnico el equipo salió tercero, detrás de Real Madrid y Barcelona. Hizo 11 goles Riquelme y 17 Forlán, pero el ocho del submarino amarillo dio 14 asistencias. Así clasificaron a la Champions League.

Los 45 mil habitantes de la ciudad soñaban con la “orejona” y Riquelme con un actuación descomunal estuvo cerca de dárselas, con un “queremos ser campeones” después de eliminar al Inter en los Cuartos de final. En la semi, Román fue protagonista, porque faltando un minuto erró el penal que hubiera llevado el partido ante el Arsenal al alargue. Forlán salió a defenderlo: “Sin Román no hubiera llegado hasta acá”.

Después de 52 goles con Villarreal, una pelea con Pellegrini y una Roig, volvió a Boca, para darle al hincha la Libertadores 2007. Luego estuvo seis meses sin jugar, solo lo hacía en el seleccionado argentino, al ritmo de los tiros libres de Riquelme todo era triunfo.

Mientras Palermo alardeaba que era el capitán de la azul y oro, Riquelme tiró con todo lo que tenía: “Referente, capitán, son todas palabras inventadas. Yo sé quién soy, no necesito una cinta en el brazo”.

Después del retiro del goleador histórico de Boca, con quien tuvo más diferencias públicas, el diez sentenció: “Siempre le voy a agradecer a Palermo todos los goles que hizo porque soy hincha de Boca”. Román se quedó en Boca y le dio un nuevo título y estuvo cerca de darle otra Copa Libertadores, se quedó sin nafta en el final.

Mientras nadie sabe que será de Riquelme en el presente, una frase de él lo dice todo: “La camiseta 10 de Boca siempre será mia”.

Categorías:Guillermo Ibarra

Alfredo Di Stefano, el emperador de Madrid

julio 26, 2012 Deja un comentario

El pasado 4 de julio cumplió 86 años Alfredo Di Stefano , el de la melena rubia del área, el de los 694 goles. El primer gran futbolista, porque convertía, defendía y organizaba el juego. Fue el generador de que el Real Madrid sea uno de los equipos más grandes del mundo; con la Saeta rubia como jugador el Merengue ganó ocho ligas (entre 1953 y 1964); una Copa del Rey, cinco Copas de Europa (56-57-58-59-60), dos Copas latina y una Intercontinental (1960). Hoy es el presidente honorífico (desde el 2000), yo creo que algo bien habrá hecho.

Dice la historia, que un día el Real Madrid salió de gira por América y se encontró en Colombia con un tal “Minellita”, que dicho sea de paso les pinto la cara. “Minellita” era Di Stéfano, quien jugaba en Millonarios y se había ido de Argentina por la huelga de jugadores de 1948. Los merengues lo vieron y quedaron enamoradores en una época en la que no importaba la altura, (media 178cm), ciegos, por lo tanto en 1953 lo contrataron y ahí comenzó una historia de amor. Además de ganar, jugó 510 partidos y marcó 418 goles.

 

Di Stéfano es un reconocido hincha de River, socio desde los 7 años, allí debutó y fue campeón en dos oportunidades (1945-1947). Hizo 64 goles en 85 partidos. Allí también fue técnico, lo sacó campeón, y fue el primero que se peleó con el Beto Alonso, tal es así que el Beto le dio a elegir a la dirigencia de River entre él y Di Stéfano, a Alonso lo mandaron a préstamo a Vélez por una temporada.

La Saeta rubia había vuelto a River en 1981 para sacarlo campeón, pero también para reivindicarse, porque antes había sido entrenador de Boca, con quien ganó el Nacional 1969 y la primera Copa Argentina de la historia. En ese año Boca logró algo histórico, empató 2-2 con River y dio la vuelta olímpica en el mismísimo Monumental.

Su carrera como técnico fue bastante extensa porque dirigió a once equipos entre 1967 y 1991. Boca y River se destacaron por ser el clásico argentino, algo parecido hizo en España, porque siendo emblema del Real Madrid se puso el buzo del Rayo Vallecano, el clásico de Madrid. Pero además fue campeón en dos oportunidades con el Valencia (Liga 1971-Recopa 1980).

Como sí fuera poco, dirigió dos veces al Real Madrid (1982/84).Sí, le dio su vida. La segunda vez fue un interinato, allí fue cuando tomó la decisión de retirarse de la profesión, y lo hizo por la puerta grande, como campeón de la Supercopa de España. En 1990 le ganó 4-1 al Barcelona en el Santiago Bernabeu en lo que fue una despedida ideal, como campeón de España.

Di Stéfano siempre dijo que él solo era un jugador de equipo, pero en el sitio del Real Madrid, al jugador que ganó dos balones de oro (1957-1959) lo presentan como “El mejor de todos los tiempos”. Como no darle ese título, la capital española se rinde a sus pies (694 goles en 897 partidos).

 

Categorías:Guillermo Ibarra

Ryduan Palermo: “ Ser campeón en Boca o en Estudiantes”.

julio 24, 2012 Deja un comentario

El delantero de la octava división de Estudiantes de La Plata Ryduan Palermo, estuvo en ViWiMe y reconoció que cada vez que entra a la cancha intenta olvidarse de su apellido, pero que sin embargo le gustaría tener algunos aspectos del padre, como el optimismo.

Los hinchas de Boca lo conocen como Palermito, porque él es el hijo del máximo goleador de la historia del club de la ribera, algo que le envidia sanamente a su padre, ya que si tuviera que elegir algo de Martín sería el olfato goleador que lo caracterizó: “Si tuviera que elegir alguna virtud de mi papá sería el optimismo por el gol”.

El apellido pesa, siempre pesa, pero sin embargo, a los 17 años, Ryduan ya se acostumbró a ser el hijo De: “Al principio es difícil ser el hijo de Palermo, pero ahora ya estoy acostumbrado, cuando entro a la cancha intento de olvidarme”.

Como todos los purretes que recién comienzan, el delantero de Estudiantes tiene un sueño, que es el de llegar a primera, pero en ViWiMe se animó a aspirar un poco más y reconoció con que clubes le gustaría ser campeón: “Sería muy lindo ser campeón en Boca o en Estudiantes”.

De chiquito me quisieron hacer de Estudiantes pero no pudieron, soy de Boca por todos los años que viví y compartí con mi papá ahí”, admitió el platense, que más allá de la fuerza familiar y de la presión de su padre eligió al azul y amarillo como colores únicos.

Con respecto a su presente, el pibe que ya estuvo preseleccionado en el Sub 17 de Argentina, afirmó: “El año pasado terminé siendo titular, haciendo goles, y con la citación a la selección. Este año estoy jugando de suplente, pero bien”.